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Una película grabada con energía solar y liderada por mujeres arrasa festivales

24.10.2016
¿Una película grabada en una ecoaldea dónde muchos de sus actores son los propios habitantes de la misma? ¿Una película donde la mayoría de los perfiles técnicos son liderados por mujeres jóvenes? ¿Una película rodada al 80% por energía solar y respetando plenamente el entorno de grabado? ES POSIBLE. Y no sólo es posible, es real, se llama “Julie” y entre otros, se ha llevado el Premio a la mejor ópera prima y Biznaga a la mejor actriz secundaria en el 19ª edición del Festival de Málaga.

Es la primera película de la prometedora directora Alba González de Molina pero ya conocía la recóndita aldea en que decidió rodar Julie. Estuvo allí durante el documental Stop! Rodando el cambio, un documental grabado por un equipo principalmente formado por mujeres y financiado colectivamente. Para a película, Alba González vuelve a contar con un equipo técnico femenino y continuado su compromiso con la naturaleza, ya dentro de la ficción, con una película independiente, y que también participó de un proceso de financiación colectiva.

Julie se ha realizado a través de financiación privada, sin recurrir a un solo euro de subvenciones públicas, y en la que ha invertido la mayor parte del equipo técnico y artístico.

· Julie es el resultado del trabajo de un equipo técnico y artístico mayoritariamente femenino, cerca del 80% del equipo técnico de rodaje son mujeres.

· Además, su equipo es extremadamente joven: la mayoría de las personas que han aportado su talento para la película aún no habían cumplido 30 años.
 
· Destacamos también los medios y el contexto en el que se realizó: una ecoaldea perdida en la montaña, sin apenas conexión a internet ni acceso a la red eléctrica.

· Julie es también una película sostenible: se ha realizado usando un 80% de energía solar.

JULIE pretende desmitificar y humanizar; eliminar todo atisbo de utopi?a y reflejar la vida de un pueblo de fuertes ideas y grandes valientes, de personas que perdieron el norte en su camino y otros que, en cambio, lo hallaron.

Alba firma el guión de una historia en la que Julie, una muchacha francesa asentada en Madrid, decide marcharse precipitadamente, dejando atrás todo aquello que la rodea. Allí, en la naturaleza, fuera de cobertura, los aldeanos acogerán a la enigmática Julie. Dos realidades opuestas que, por causas del destino, acaban chocando, se entrecruzan y divergen.

Alba Gonzalez de Molina acaba de aterrizar desde Varsovia de presentar su ópera prima en la Premiere Internacional.  Hoy nos recibe para conceder a la comunidad MUHIMU una entrevista muy personal donde nos cuenta un poquito más sobre esta forma tan inspiradora de crear cine.

– No sólo diriges, sino que además firmas el guión de una historia en la que la protagonista, una decide marcharse precipitadamente, dejando atrás todo aquello que la rodea. Allí, en la naturaleza, fuera de cobertura, los aldeanos acogerán a la enigmática Julie. Dos realidades opuestas que, por causas del destino, acaban chocando, se entrecruzan y divergen. ¿Cómo surgió la idea del guión?

Alba González: Surgió a raíz de una conferencia a la que acudí con un grupo de amigas sobre la “Teoría del Decrecimiento” impartida por el politólogo Carlos Taibo. Después fuimos a tomar algo y de ahí surgieron varias conversaciones. La bombilla de la imaginación se encendió en mi cabeza y entonces, tres palabras, o mejor dicho “conceptos”, se sellaron en mi cabeza. A partir de ahí empecé a investigar y a desarrollar las ideas hasta que empezó a tener forma el guión. La verdad es que tengo una memoria horrible pero lo que más cambió fue el final de la película. Hay secuencias que ni se tocaron, otras que se eliminaron, y otras que sufrieron muchas transformaciones. En este caso, cambié totalmente el final de la película, y creo que quedó más redondo que si hubiese dejado intacta la primera idea.

Durante el rodaje del documental el equipo llegó a una ecoaldea en el norte de España donde sus habitantes (la mitad de ellos de origen alemán) viven en una comunidad consensuada y sostenible. – ¿Por qué elegiste esta peculiar localización?

Alba González: En el 2012 hice un documental largometraje llamado Stop! Rodando el Cambio. Nos fuimos seis chicas en una furgoneta desde Madrid hasta París ida y vuelta, buscando alternativas a un sistema dañino, que está produciendo por encima de las capacidades del planeta. El primer sitio que visitamos fue ésta ecoaldea que está ubicada en el Bierzo. No sé si fue por el hecho de haber sido el primero o el qué, pero realmente es un lugar mágico, especial, por su situación geográfica, por sus montañas, sus casas y sus habitantes.

–  Se ha dejado lugar a la improvisacio?n y la espontaneidad, para que los actores puedan encarnar conflictos reales de la forma ma?s honesta, contado en el reparto con habitantes reales del pueblo como actores secundarios y figurantes. ¿Hubo muchos cambios del guión inicial a la obra final?

Alba González: La verdad es que tengo una memoria horrible pero lo que más cambió fue el final de la película. Hay secuencias que ni se tocaron, otras que se eliminaron, y otras que sufrieron muchas transformaciones. En este caso, cambié totalmente el final de la película, y creo que quedó más redondo que si hubiese dejado intacta la primera idea.

– El guio?n de Julie fue escrito a partir de elementos reales inspirados en la cotidianidad de las relaciones personales, dentro de un contexto al que no estamos acostumbrados. ¿Qué es lo más importante para ti a la hora de contar una historia?

Alba González: Buena pregunta. Creo que lo más importante es eso mismo; contar una historia. Elegir qué quieres contar, construir su entorno, su vida, crear a los personajes, y a través de esa magia del cine, llegar a transmitir emociones. A eso yo le añado algo que creo que es muy importante: concienciar, alertar, denunciar, cuestionar.

– Una de las cosas más bellas de la película, de su rodaje, fue la interacción entre los habitantes de la aldea y el equipo. Los vecinos y los miembros del equipo se convirtieron en una gran comunidad durante el mes que duró el rodaje. Muchos de los actores incluso fueron los propios habitantes de la ecoaldea, ¿qué tuviste más en cuenta para elegir al equipo?

Alba González: En esta primera película mi intención fue elegir a gente que realmente le motivase el proyecto. No me interesaba la formación ni la experiencia previa que tuvieran. Creía que si iba a ser la primera vez para mí, sería interesante y justo que también lo fuese para el resto. Y así fue.

– Sólo el 26% de técnicos de cine en España sean mujeres. Es alarmante lo poco representada que está la mujer pero Julie es el resultado del trabajo de un equipo te?cnico y arti?stico mayoritariamente femenino, cerca del 80% del equipo te?cnico de rodaje son mujeres. ¿casualidad y buscaste que fuese así?

Alba González: En parte lo busqué, uno de sus objetivos era que todos los jefes de departamento fueran mujeres, pero luego me dejé llevar por las prisas de tener que cerrar equipo para rodar. Pero igualmente hay una presencia femenina muy digna de destacar.

– La historia tiene como peculiaridad su unión con la naturaleza, algo que va en armonía con la naturalidad de sus actrices protagonistas: Marine Discazeaux y Silvia Maya; que con su papel de Victoria, una maestra de la aldea, consiguió el Premio a la Mejor Actriz de Reparto. ¿Qué aporta la visión femenina a la historia de una protagonista?

Alba González: Aporta más “verdad”. Siempre que pienso en un personaje cuando escribo me vienen a la cabeza mujeres. Lógicamente me siento más identificada. Y también al estar rodeada de un equipo muy femenino quizás tratemos con otro tacto las cosas. Ni mejor ni peor, pero sí diferente. Y el cine también lo necesita.

– La mitad de los trabajadores de la película se alojaba en un pueblo cercano y el resto, vivían en las casas de los habitantes de Matavenero. Unas viviendas que Alba utilizó también como escenarios de la película. ¿Conocías previamente la ecoaldea? ¿Cómo fue la experiencia de grabar allí?

Alba González: Como conté antes, rodé allí parte del documental Stop! Rodando el cambio que se puede ver gratuitamente en internet. La experiencia fue una locura inolvidable. Fue como una especia de campamento de verano pero trabajando 12 horas al día. Al estar tan aislados y sin tanto acceso a cobertura o wifi, pudimos recuperar la esencia de la comunicación directa, hicimos más piña entre nosotros, se creó una convivencia muy bonita entre la gente del pueblo y el equipo técnico y artístico. Y sinceramente, vivimos momentos muy mágicos.

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