Ver mas

Políticas de ciencia con perspectiva de género

03.07.2015
El ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2001, sir Tim Hunt, se refirió recientemente a la presencia femenina en los laboratorios de investigación. Para el bioquímico inglés cuando ahí hay mujeres suceden tres cosas: Te enamoras de ellas, se enamoran de ti y si las criticas lloran. Quizás en el pasado una declaración como la anterior –que desacredita la participación de las mujeres en la ciencia y la convierte en algo trivial– hubiera pasado inadvertida, pero hoy tuvo consecuencias más que notables.

El ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2001, sir Tim Hunt, se refirió recientemente a la presencia femenina en los laboratorios de investigación. Para el bioquímico inglés cuando ahí hay mujeres suceden tres cosas: Te enamoras de ellas, se enamoran de ti y si las criticas lloran. Quizás en el pasado una declaración como la anterior –que desacredita la participación de las mujeres en la ciencia y la convierte en algo trivial– hubiera pasado inadvertida, pero hoy tuvo consecuencias más que notables.

De nada sirvió su posterior disculpa pública, pues Hunt tuvo que renunciar como doctor honorario del Colegio Universitario de Londres, institución que consideró las declaraciones citadas incompatibles con su política interna, que busca la equidad de género. En el mismo sentido, la otrora tradicionalista Real Sociedad, se desmarcó también de Hunt y señaló que la ciencia necesita a las mujeres. Lo anterior muestra que si bien en las comunidades científicas aún persisten visiones tan atrasadas como las del Nobel, algo ha cambiado en favor del reconocimiento al valor de la presencia femenina en la ciencia y a las aportaciones de las mujeres al conocimiento.

Pero este cambio no es circunstancial. Es el resultado de muchos años de un esfuerzo de las científicas en todo el mundo que busca hacer visibles las aportaciones femeninas al conocimiento, y que avanza cada día, revelando los obstáculos que enfrentan para incorporarse y desarrollarse plenamente en la investigación científica y tecnológica. Y en esta lucha México no ha sido, ni es, excepción.

La semana pasada hubo una muestra de ello con la celebración en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, del encuentro titulado Diálogo de saberes y políticas de ciencia, tecnología e innovación con perspectiva de género, en el que científicas de nuestro país, junto con las de varias naciones de Iberoamérica y África, crearon un espacio para discutir las oportunidades y obstáculos que enfrentan dentro de los sistemas de ciencia y tecnología.

En este diálogo no se partió de cero, pues, como se señala en los documentos previos al encuentro, se recoge la experiencia de instituciones, grupos y redes nacionales e internacionales que permiten la integración de propuestas con equidad de género para mejorar el trabajo científico en los países participantes.

El encuentro, cuyo comité organizador estuvo integrado por las doctoras Norma Blazquez Graf, Mayra de la Torre, Lourdes Fernández, Enedina Jiménez Cardoso y Lilia Meza Montes, tuvo como preámbulo una conferencia magistral impartida por la astrónoma mexicana Silvia Torres Castilleja y una organización muy peculiar con sesiones en las que examinó la situación de las mujeres en diferentes disciplinas científicas, que incluyeron las ciencias sociales, naturales, exactas, de la Tierra, de la salud, ingeniería, tecnología, agua, seguridad alimentaria, sustentabilidad y medio ambiente, que muestra la diversidad de campos en los que las mujeres realizan sus aportaciones y también permiten detectar las condiciones específicas que favorecen o entorpecen su participación en cada uno de ellos.

Al final del encuentro, que duró toda la semana, se realizaron reuniones satélites, dedicadas a las investigadoras jóvenes que en su mayoría realizan estudios de posgrado, con las cuales las científicas más experimentadas compartieron sus experiencias en distintos temas: cómo escribir artículos científicos o cómo solicitar financiamientos a las distintas agencias, por ejemplo, e incluso narrando sus historias de vida.

De las conclusiones preliminares en cada una de las áreas se elaborará un documento general con las recomendaciones, el cual será difundido ampliamente con el objetivo de que lleguen a toda la comunidad científica y puedan ser de utilidad para que los que toman decisiones los consideren como parte de un enfoque de género en las políticas públicas en ciencia y tecnología.

Aunque, desde luego, no son todas, algunas de las propuestas surgidas del encuentro que quiero destacar son: a) la necesidad de incrementar la proporción de las mujeres en los niveles de dirección en las instituciones y organismos científicos y en los comités evaluadores; b) incorporar en los comités, tanto científicos como asesores o editoriales, a personas expertas en estudios de género que garanticen evaluaciones y arbitrajes de calidad en estos temas; c) crear presupuestos intencionados para proyectos en los que participen científicas en las distintas áreas del conocimiento y en proyectos de investigación sobre género; d) estimular con medidas concretas (becas y apoyos a proyectos) la participación de las jóvenes en la ciencia, y e) erradicar el sexismo en los textos y comunicaciones científicas. Lo anterior es sólo una pequeña muestra tomada de entre más de una veintena de propuestas formuladas en el encuentro.

© Copyright 2011 - Ragcyt