Ver mas

Mujeres en la ciencia en cinco universidades de la red peruana de universidades

19.12.2017
Nuestra investigación se planteó como objetivo principal analizar las trayectorias académicas de varones y mujeres, observando las diferencias de género que existen. Para ello, el estudio se centra en docentes y en investigadoras e investigadores de las áreas de ciencias, e ingeniería de cinco universidades públicas de distintas regiones del país. Se aplicó una encuesta en línea que contestaron 713 docentes. Adicionalmente se realizaron 29 entrevistas en profundidad y dos grupos focales. Los resultados muestran que las docentes mujeres bordean el 20% del total y que su carrera académica atraviesa dificultades vinculadas a la discriminación sutil, la carga familiar y su autopercepción como mujer-madre que debe ocuparse de varias tareas. En los datos cuantitativos existen diferencias especialmente en las carreras de ingeniería (menos mujeres, menos puestos, más dificultades). Mayores diferencias entre varones y mujeres se expresan en la data cualitativa. Esta información permite conocer mejor los mecanismos de marginación que afectan a las mujeres a lo largo de su carrera académica.

Información de Investigación

Autorxs: Patricia Ruiz Bravo López, Magally Alegre Henderson, María Soledad Fernández Revoredo, Alizon Rodríguez Navia, Verónica Montoya Blua, Lourdes García Figueroa, Aranxa Pizarro, Julián Mezarina
Centro: PUCP
Fecha de la Investigación: 2017
Tiempo de elaboración: 12 meses
Tipo de Investigación: Proyecto Mediano
Financiamiento: CONCYTEC, CIENCIACTIVA, CIES, IDRC Centro de Investigación para el Desarrollo Internacional, OEI - Organización de Estados Iberoamericanos

CONCLUSIONES

1. A partir de los datos obtenidos en la data cuantitativa y cualitativa encontramos diferencias en las carreras académicas de docentes varones y mujeres de las especialidades de ciencias, ciencias de la salud e ingeniería en las cinco universidades sujeto del estudio. No obstante, este resultado general debe ser matizado. Expliquémonos: los resultados de la encuesta aplicada a 713 docentes no muestran significativas diferencias entre docentes varones y mujeres, salvo en el caso de aquellas que son parte de la especialidad de ingeniería donde sí se reportan brechas en lo que concierne a la discriminación en la carrera académica, la autovaloración y la conciliación familia trabajo. En las otras especialidades (ciencias y ciencias de la salud), la data cuantitativa no es concluyente. Sin embargo, la data cualitativa, obtenida a través de los grupos focales y entrevistas en profundidad aplicada a docentes de distintas disciplinas, sí nos permite afirmar la discriminación y las brechas que afectan las carreras de las docentes de las cinco universidades estudiadas.

2. Frente a estos resultados tenemos varias observaciones a considerar. Una primera es referida a los instrumentos de recolección de la información. Pensamos que los temas de discriminación y brechas de género no se han podido captar adecuadamente a través de la encuesta, pues en ella no se logra explorar la dimensión subjetiva de manera profunda, lo que síse logra en las entrevistas a profundidad. Esto se debe a que durante las entrevistasse puede repreguntar, se plantean temas directamente vinculados a su experiencia vital, se recoge las respuestas de las entrevistadas y se insiste en que narren en concreto lo que les afecta. Se podría pensar que las preguntas de la encuesta no estaban bien formuladas, no obstante, un cuestionario similar se aplicó en otras universidades y si había funcionado. En todo caso, es un tema para seguir explorando.

3. Una segunda hipótesis complementaria a la señalada se vincula a lo que en la literatura se conoce como naturalización de las diferencias. Esta noción alude a la situación en la que tanto varones como mujeres asumen como naturales las desigualdades de género, pues las perciben como diferencias y no ven en ellas discriminación o injusticia. Se asume que existe una división sexual del trabajo en la que cada uno tiene las tareas y roles que le corresponde por su género. 137 Desde esta hipótesis, se podría señalar que las respuestas obtenidas en la encuesta están informadas por esta naturalización de las diferencias. Se trata de un fenómeno complejo, ya que esta naturalización es parte de los esquemas de género que se aprenden desde la primera infancia, son parte del sentido común y reproducen estereotipos como, por ejemplo, las mujeres no son buenas en las ciencias, la casa esresponsabilidad de la mujer, el espacio público es masculino, entre otros. Hipotetizamos, por ello, que en el caso de las respuestas a la encuesta un buen grupo de docentes ha dado respuestas elaboradas desde este esquema de género, el cual no ha sido puesto en cuestión. Es recién en las entrevistas cara a cara, en las que se va más allá de las preguntas estandarizadas, que puede emerger un cuestionamiento o una queja.

4. Para refrendar esta hipótesis recuperamos la propuesta de Gloria Bonder (2004), quién señala que frente a esta situación existen cuatro niveles de percepción de la discriminación. Uno pequeño no percibe ninguna limitación a su desarrollo educativo, uno segundo más grande percibe diferencias, pero no las interpreta como desigualdades debido a que justifica los roles sociales de género y los considera complementarios y funcionales. Un tercer grupo sí encuentra desigualdades y propone cambios, pero sin cuestionar las instituciones que son parte delsistema de género. Finalmente, un cuarto grupo, pequeño como el primero, identifica las desigualdades, propone cambios y sugiere medidas concretas para transformar las prácticas institucionales.

5. En el caso del estudio realizado en las cinco universidades, encontramos dos situaciones: un grupo de mujeres se ubicaría entre los niveles uno y dos que señala Bonder, y uno segundo, más pequeño, se ubicaría sobre todo en el nivel tres: reconoce las desigualdades, plantea cambios, pero sin cuestionar explícitamente la institución.

6. Encontramos pues distintas situaciones entre las docentes de las cinco universidades. Existe un grupo que manifiesta malestar y reconoce la injusticia tanto en la encuesta como en las entrevistas y los grupos focales (sobre todo las docentes de ingeniería y parte de las de ciencias), y un segundo grupo que en la encuesta no expresa de manera contundente su malestar, pero que si lo hace en los espacios cualitativos. En relación con las universidades, no hemos encontrados mayores diferenciassalvo en el caso de la Universidad Nacional del Centro del Perú en la que se detectan más docentes que señalan las situaciones de discriminación e injusticia que se dan en la vida cotidiana. En este caso, dado que se ha entrevistado solo a 138 mujeres de ingeniería, puede ser que sea este factor el que tiene más incidencia y no tanto la propia institución. No obstante, esto amerita una mayor profundización y estudios específicos en los que se incluya tanto docentes de otras disciplinas como docentes varones.

7. Las conclusiones del estudio solo se refieren a las y los docentes de las disciplinas señaladas: ciencias, ciencias de la salud e ingenierías, puesto que ese fue nuestro objetivo en el proyecto que se aprobó. Queda pendiente observar si existen diferencias con otras disciplinas como Humanidades, Ciencias Sociales y otras.

8. En las universidades estudiadaslas y los docentesse dedican mayoritariamente a la docencia y, en mucho menor medida, a la investigación, pues los fondos son escasos y en los concursos nacionales no siempre logran colocar sus proyectos. Ello afecta su participación en redes y en número de publicaciones por lo que esta dimensión no pudo ser abordada en profundidad en el estudio cuyos resultados presentamos.

9. En el capítulo referido a la carrera docente y discriminación, encontramos que en el rubro en que más diferencias existen entre varones y mujeres es en la percepción de discriminación en razón de su género. Frente a un mínimo porcentaje (3%) de varones que señalan haber sentido discriminación, un tercio de las docentes afirma haber sido discriminadas por ser mujeres. Es también mayor el porcentaje de mujeres que señala haber sido tratada injustamente porsus pares y superiores. En la mayoría de los casos, estasinjusticiasse refieren a los procesos de ascenso, promoción, asignación de cursos, reconocimientos etc. La manera en que esto impacta en su carrera docente se explica a través de las entrevistas cualitativas en donde se señalan una serie de mecanismos sutiles que afectan la carrera académica de las docentes.

10. Con relación a los mecanismos de discriminación que afectan a la carrera académica de las docentes hemos encontrado que operan tanto mecanismos explícitos como la discriminación sutil. En cuanto a barreras estructurales y discriminación explícita, lo que opera mayoritariamente es la división sexual del trabajo y la asignación de roles de género. En lo que a mecanismossutilesse refiere, la investigación muestra un proceso complejo que se inicia con microagresiones (llamarla señorita en vez de doctora, desconfianza en que una mujer pudiese asumir un curso, manifestar que el trabajo de campo no es para ellas, o sugiriendo que sus ascensosse deben a la influencia de sus esposos u amistades). Estas microagresionesse repiten 139 de manera continua configurando un escenario que hostiliza a las docentes. El punto es que, aun cuando se cree que son bromas sin ningún impacto, afectan de manera sistemática la carrera de las docentes. Es en la repetición cotidiana que estas microagresiones van horadando la autoconfianza de las docentes o estimulándolas a trabajar más para demostrar su valor

11. En lo que concierne a la conciliación trabajo-familia, el estudio ha encontrado que las docentes dedican muchas más horas a lastareas domésticas, y de cuidado de niños y enfermos que sus pares varones. No obstante, las docentes no encuentran que ello haya perjudicado su carrera académica, pero sí les ha demandado un esfuerzo mucho mayor. Un alto porcentaje de docentes se refirió a la doble jornada y a los sacrificios que ello exige para poder cumplir con las tareas domésticas, de cuidado y la atención de la carrera académica. En consecuencia, la hipótesis de inicio se verifica, pero en un sentido diferente. Las tareas domésticas y de cuidado sí tienen un impacto en las docentes que se expresa en la doble jornada, la sobreexigencia y el agotamiento, pero no se da un impacto negativo en la carrera académica. Al menos no en la percepción de las docentes, quienes señalan que con este sobreesfuerzo logran atender ambas dimensiones de su vida de manera satisfactoria

12. En lo que concierne a la autovaloración de la carrera, la investigación no permite corroborar la hipótesis tal como fue planteada en el inicio. De hecho, la mayoría de las mujeres docentes no tienen una menor valoración de sí mismas ni de sus logros. En las preguntas referidas a la valoración de su trayectoria la mayoría de ellas considera que su posición está de acuerdo a sus méritos. En términos generales, ellas reconocen su trayectoria académica, sus logros y enfatizan los esfuerzos y sacrificios que ello les ha costado. En este sentido, se refuerza lo encontrado en el capítulo sobre la conciliación referido a la doble jornada y la autoexigencia. En algunos casos, se señala que el problema es la timidez para mostrar sus avances de manera abierta. Lo que sí hemos encontrado, sobre todo en el análisis cualitativo, es la falta de valoración de sus pares y el no reconocimiento de sus méritos académicos. En este punto, se puede establecer una relación con lo encontrado en el capítulo referido a la carrera docente y la discriminación. Esta falta de valoración afecta su vida cotidiana como docente, ya que debe demostrar permanentemente su capacidad y enfrentar las mal llamadas “bromas”.

13. Finalmente, unas palabras respecto a los varones encuestados. La data señala que ellos también enfrentan situaciones de injusticia que en la mayoría de los casosse refiere a la carrera académica. Señalan que no siempre se actúa de acuerdo a los méritos, sino en función a las 140 redes personales y a la filiación política. Por otro lado, en ellos, también se encuentra esta naturalización de las diferencias al manifestar la importancia que las docentes no descuiden sus funciones como madres de familia. Se trata pues de un entorno masculinizado en el que las desigualdades de género no son percibidas como tal en una primera instancia. Es en el debate y en el acercamiento a las experiencias cotidianas de las docentes que tal conciencia emerge.

Link de acceso a la publicacion completa: http://www.cies.org.pe/sites/default/files/investigaciones/4equalscience_16_10_2017.pdf

© Copyright 2011 - Ragcyt