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Enseñanza mixta o no

30.10.2017
Hace varios meses, Joan Marc Mas Ortoneda presentó su trabajo fin de máster en la Universidad Politécnica de Cataluña. Lo pueden consultar en internet. Trata de la vocación de las jóvenes estudiantes por los estudios científico-técnicos y de la influencia que supone para ello la enseñanza mixta o la de un solo sexo o, como se denomina a menudo, enseñanza diferenciada.

Para empezar, Mas Ortoneda escribe que en su propia universidad, la Politécnica de Cataluña, y en el curso 2015-2016, el porcentaje de mujeres matriculadas es del 27%. Es una universidad centrada en las carreras científicas y técnicas y, por tanto, sus cifras son reveladoras. Sin embargo, los porcentajes varían según la carrera de que se trate y, por ejemplo, en Óptica las alumnas son mayoría con casi el 74% de matriculaciones, en Matemáticas son la mitad, y en Informática, en cambio, son solo el 9%. En las ingenierías son el 17% en Telecomunicaciones, el 26% en Ingeniería Industrial, y el 27% en Caminos, Canales y Puertos.

Como es habitual en nuestra cultura y sociedad, también aquí se aplican, aunque cada vez menos, los estereotipos aceptados que aseguran que hay trabajos para hombres y trabajos para mujeres.

En su trabajo de máster, como decía antes, Mas Ortoneda se pregunta si en esta elección de carrera influye el tipo de enseñanza anterior, mixta o diferenciada. En la educación diferenciada por sexos, Mas Ortoneda encuentra seis centros en Cataluña y, además, estudia veinte centros de educación mixta como comparación y control. Encuesta a grupos de alumnas de 3º y 4º de ESO en los dos tipos de centros, con un total de 392 voluntarias y, de ellas, 189 son de centros con enseñanza diferenciada por sexos. En las encuestas busca cuantificar la vocación científico-técnica de las alumnas, la percepción de su propia habilidad en el área científico-técnica, y su evaluación subjetiva de los estereotipos de género respecto a las disciplinas científico-técnicas.

Las alumnas valoran alto el prestigio de las ingenierías y el potencial de estos estudios para tener un buen futuro profesional y laboral, y en ello no influye el tipo de enseñanza. En la autoevaluación de capacidades científico-técnicas, la puntuación es un 8% mayor en las alumnas de la enseñanza diferenciada que en las alumnas de enseñanza mixta. Mas Ortoneda propone que se debe, de nuevo, a los estereotipos de género: las alumnas de la enseñanza diferenciada no tienen compañeros en el aula con los que compararse mientras que, en la enseñanza mixta, los hay y, según los estereotipos, son mejores paras las áreas científicos-técnicas y, por tanto, las alumnas, quizá sin ser conscientes de ello, se autopuntúan más bajo.

Cuando el autor busca la pervivencia de los estereotipos de género entre las alumnas, encuentra que es mayor en la enseñanza mixta, con chicos en el aula que, en general, demuestran con su conducta la vigencia de los estereotipos. Por la misma razón hay más alumnas en la enseñanza diferenciada que tienen la intención de seguir estudios de tecnología aunque, por supuesto, el autor no conoce cuantas de esas vocaciones culminan con la matrícula en las carreras científico-técnicas.

Para ampliar los resultados de este estudio, vamos a repasar un meta-análisis publicado hace un par de años sobre ciencia, tecnología y tipo de educación, mixta o diferenciada. Los datos son de más de millón y medio de alumnos de veintiún países. Las autoras, Erin Pahlke y su grupo, del Colegio Whitman, de Estados Unidos, revisaron 184 trabajos publicados y los dividieron en dos grandes grupos por su metodología: los que tenían grupos control y asignación de encuestas al azar, y los que no los tenían. Valoraban en los estudios el rendimiento y la actitud hacia las matemáticas, el rendimiento en ciencias, las aspiraciones para su educación futura, la autoevaluación, y la persistencia de los estereotipos de género.

El análisis de los resultados en los estudios sin controles indican una cierta ventaja en matemáticas y ciencias para chicos y chicas en la enseñanza diferenciada. Y en los estudios con control y asignación al azar, hay una diferencia “trivial”, escriben los autores, a favor de la enseñanza diferenciada respecto a las ciencias y para todos los alumnos. Para las chicas, hay una pequeña ventaja en la enseñanza mixta en sus aspiraciones para su educación futura en ciencia y tecnología.

En conclusión, los autores afirman que ni la educación mixta ni la educación diferenciada son superiores una a otra en relación con las áreas científico-técnicas.

Referencias

Sobre el autor

Eduardo Angulo es doctor en biología, profesor de biología celular de la UPV/EHU retirado y divulgador científico. Ha publicado varios libros y es autor de La biología estupenda.

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