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10 argentinxs y uruguayxs premiadxs por MIT

19.09.2016
El Instituto Tecnológico de Massachusetts anunció lxs ganadorxs de la edición 2016 del MIT Technology Review, que destaca a innovadorxs y científicxs

Un jurado de expertxs internacionales convocado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology), considerada una de las mejores universidades del mundo, eligió entre 150 postulantes a lxs diez ganadorxs del premio MIT Technology Review en español, en el rubro Innovadorxs menores de 35 Argentina y Uruguay.

Esta decena de jóvenes tiene algo en común: encontraron soluciones prácticas, ingeniosas y baratas a distintos problemas concretos de la mundo contemporáneo. Algunxs lo hicieron desde su labor en institutos de investigación, otros desde grandes empresas y el resto trabajando por su cuenta.

Éstos son lxs diez innovadorxs premiadxs:

Solange Massa, 32 años (Argentina)

 

"Para determinar la toxicidad hoy en día se recurren a estudios en cultivos celulares in vitro y en animales, cuyos resultados ni siquiera son directamente extrapolables a los humanos", explicó Massa.

La joven trabajó en el laboratorio del profesor Ali Khademhosseini en la División de Ciencia y Tecnología de la Salud de la Universidad de Harvard, y en el MIT. También hizo un doctorado en Biomedicina en la Universidad de los Andes, Chile.

Lucía Spangenberg, 32 años (Uruguay)


Fundó Genlives, un emprendimiento que ofrece a médicos y particulares una plataforma para solicitar test genómicos cuyos resultados son interpretados por un especialista, con la ayuda de algoritmos de inteligencia artificial. Esto permite acercar esta tecnología compleja a la sociedad, algo fundamental dado que escasean los expertos capaces de interpretar los datos del genoma humano.

"El desarrollo de algoritmos de análisis de big data basados en aprendizaje de máquinas permite clasificar las variantes que detectadas según criterios establecidos", dijo Spangenberg.

Danilo Cantero, 31 años (Argentina)
Creó un sistema para reciclar biomasa y obtener azúcares que pueden generar energía y sustituir al petróleo. La clave de su trabajo es un revolucionario método de hidrólisis de la celulosa mediante agua supercrítica, que permite extraer los azúcares a precios muy inferiores a los actuales.

Cantero desarrolló este proyecto durante su doctorado en la Universidad de Valladolid, España, y su postdoctorado en la Universidad de Cornell, Estados Unidos. Actualmente trabaja para la empresa Renmatix, pionera en el uso de agua supercrítica para el aprovechamiento de la biomasa.

Francisco Colombatti, 32 años (Argentina)
Creó un tratamiento microbiológico para la harina de soja que impide el crecimiento de bacterias como la salmonela y los hongos productores de las micotoxinas. Esto permite dejarla lista para su comercialización a un costo más bajo que el actual.

"El tratamiento consiste en fumigar la harina con una mezcla de seis cepas de bacterias no patogénicas. Para realizar la aspersión también ha sido necesario desarrollar una tecnología específica", contó Colombati al Technology Review.

En este momento está trabajando para Molinos Agro, una empresa que emplea su tratamiento en las tres millones de toneladas de harina que produce anualmente. Además está otorgando licencias a otros productores para que también puedan aplicarlo.

Fernando Derossi, 33 años (Argentina)
Creó Agrozone, una app de análisis de datos (big data), procesamiento de imágenes e inteligencia artificial que ofrece soluciones a los agricultores frente a los problemas que afectan a sus cultivos. La desarrolló tras ocho años de experiencia en el rubro, en los que vio cómo por fallas técnicas en el control de plagas y malezas se pierde hasta el 30% de la producción.

"En mis visitas a los productores locales cuando trabajaba para BASF o Syngenta siempre observaba el mismo patrón. Los agricultores recorrían su campo anotando en libretas lo que observaban. Todo esto offline", explicó Derossi.

Esto volvía mucho más lentos y costosos a los procesos de respuesta y prevención de estos problemas. La app ofrece a los agricultores la posibilidad de detectar plagas y enfermedades en el acto, tanto en su área de cultivo como en las inmediaciones. Al mismo tiempo, les da la mejor recomendación posible.

Derossi obtuvo un MBA en la escuela de negocios Sloan del MIT (EEUU).

Alejandro Esperanza, 33 años (Argentina)

Desarrolló Gurucargo, una empresa que le acerca a los pequeños jugadores del sector naval precios más asequibles y la información que necesitan para elegir el mejor servicio de envíos. Así logró abaratar el acceso a fletes internacionales.

"Los grandes armadores no tienen acceso al cliente final, ni viceversa, lo que genera una asimetría de información entre los costes reales de un flete y lo que el intermediario cobra por realizarlo al cliente", dijo Esperanza. El servicio reduce la doble desigualdad de escala y de acceso a la información entre las pequeñas y las grandes empresas del rubro.

Diego Sáez, 34 años (Argentina)

Creó Bluesmart, la primera maleta inteligente, que simplifica y hace más eficientes los viajes. Incluye GPS y conectividad 3G a través de un acuerdo con Telefónica. Está vinculada a una app que permite localizarla en cualquier momento desde el celular, que además de encontrarla en caso de pérdida, permite crear un registro de viaje que se puede compartir automáticamente en redes sociales.

"Si podemos hacer que el mundo se vuelva más inteligente, las casas, los coches, wearables, etcétera, ¿por qué no las maletas?", se preguntó Sáez.

Lucas Toledo, 30 años (Argentina)

Inventó la Gi FlyBike, una bicicleta eléctrica e inteligente, que se pliega en un segundo. Además se puede conectar con un smartphone para bloquearla.

"Desde que se inventó, la bicicleta sigue siendo la forma más eficiente de transporte individual. Además es ecológica y saludable. Pero hoy en día la gente no se siente identificada con un vehículo que apenas ha cambiado desde su nacimiento", explicó Toledo. Su objetivo es "hacer de las bicicletas eléctricas el próximo iPhone".

Guido Vilariño, 33 años (Argentina)
Creó DemocracyOS, una app que ofrece a partidos políticos, organizaciones no gubernamentales y organismos de la administración pública un canal de comunicación con la ciudadanía. Se pueden plantear propuestas, organizar debates y votar.

"Cualquier persona con dos dedos de frente ve que la política actual es un sistema que no funciona y, como buen ingeniero, ante un sistema roto quise arreglarlo", dijo Vilariño. Más de 50.000 personas ya usaron DemocracyOS en alguna parte del mundo, empezando por el Estado nacional argentino, que la utiliza para los trámites de consulta ciudadana. Es gratuita y tiene código abierto.

Vilariño tiene una interesante experiencia política. Junto a un grupo de hackers fundó un partido que buscaba llevar estas ideas a la arena política, el Partido de la Red. Se presentaron a elecciones y si bien no obtuvieron representación lograron cierta difusión.

Marcelo Wilkorwsky, 30 años (Uruguay)
Desarrolló Oincs, una app que permite reportar situaciones que van desde un simple atasco a la presencia de ladrones. Todo se localiza en un mapa que muestra en tiempo real el estado del tráfico y distintas alertas de seguridad. Cualquier usuario puede crear un reporte, que se mantiene en la medida e que otros sigan advirtiendo lo mismo. Así hasta que haya algún tipo de solución al problema.

Oincs empezó como una cuenta de Twitter, @chanchosUY, que Wilkorwsky abrió mientras hacía un máster en marketing digital y comunicación en redes sociales en Madrid. Su objetivo era  difundir denuncias sobre abusos de poder por parte de funcionarios públicos, especialmente inspectores de tráfico. "Esta iniciativa se convirtió en una red social en sí misma y Oincs es el siguiente paso lógico", dijo.

 

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